
Reino Unido | 1985 | 115 | Drama | Pendiente calificación por edades | V.O.S.E.
Dirección: Peter Greenaway
Sinopsis: Dos mujeres mueren en un accidente de tráfico y la conductora que iba con ellas pierde una pierna. Los maridos de las víctimas, dos zoólogos gemelos se sienten fascinados por el proceso de descomposición de los cuerpos. Después inician un idilio con la conductora amputada y comienzan a liberar animales del zoológico en el que trabajan.
En palabras de Angélica Liddell
Greenaway fue el cineasta más importante en la década de los 80, de tal manera que coincide con mi época de juventud. Tuve el privilegio de aguerrirme inspirada por su visión del arte hasta el punto de incluir el título de esta película en mi primer seudónimo, Liddell Zoo. La influencia estética y conceptual de Greenaway es por tanto fundacional, una alumna a sus pies. Su cine se alimenta de la pintura y nos remite constantemente a ese yacimiento inagotable. La dimensión plástica y experimental de su exuberante trabajo nos mostraba a los jóvenes de entonces un horizonte en el cual el mundo de la expresión rezumaba libertad y belleza. Todo empezó con The falls, un extraño experimento donde ya cuenta con la colaboración de su inseparable Michael Nyman. El contrato del dibujante, 1982, El vientre del arquitecto, 1987, Conspiración de mujeres, 1988 y El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, 1989, fueron las joyas nutricias que formaron el gusto de unos jóvenes neorománticos sedientos de ángeles crueles y corazones inflamados. Greenaway supuso una inmensa fuente de placer para esta generación que ondeó entre bellísimos cisnes putrefactos el estandarte del exceso, la ausencia de límites y la locura.